Acción de los tóxicos en la sangre
Desde el punto de vista puramente científico, no se tendrá la prueba irrebatible de la
presencia de un veneno sí no se ha podido realizar por métodos químicos la
separación total del principio tóxico de las diferentes vísceras. En este sentido han
trabajado los toxicólogos desde Orfila, orientando sus pruebas de extracción hacia
los principales órganos del cuerpo humano capaces de fijar la mayor proporción del
veneno considerado.
No obstante, durante mucho tiempo las investigaciones del veneno en la sangre no
parecieron presentar un interés primordial para los toxicólogos; sin embargo, el
veneno, para alcanzar la célula cuyo funcionamiento alterará, es transportado por la
sangre —donde su fijación es a veces muy duradera—, en el plasma o, sobre todo,
en los hematíes, tal como he demostrado anteriormente. La sangre no juega
simplemente el papel mecánico de transportar tóxicos, sino que los retiene en una
proporción a menudo importante. Por lo tanto, la sangre sufre una acción nociva
capaz de perturbar el cumplimiento de su papel fisiológico, tan variado e
importante. Desde las primeras investigaciones de venenos en la sangre, se registraron
resultados muy interesantes y, en especial, la enérgica fijación de una
cantidad no despreciable de estos compuestos en los glóbulos rojos y en la
hemoglobina, en muchos casos.
A veces la sangre es capaz de reaccionar contra la acción de los tóxicos por alguno
de los numerosos mecanismos de protección de que dispone, pero su defensa está
tanto menos asegurada cuanto más deba ponerse en funcionamiento. La administración,
diariamente repetida, de pequeñas dosis de un compuesto nocivo, termina por
provocar accidentes cuya gravedad se manifiesta a menudo demasiado tarde para
ser combatida eficazmente. Este es el caso de muchos venenos, principalmente los
gaseosos o volátiles, que penetran de forma insidiosa en el organismo a dosis
mínimas y repetidas, la mayoría de las veces por vía pulmonar o cutánea. A partir
de aquí son transportados por la sangre, que es el primer tejido sometido a su
acción. Esta se ejerce sobre los elementos figurados, hematíes y leucocitos, sobre el
plasma, o sobre ambos tipos de constituyentes a la vez. Desde este punto dc vista
podemos clasificar los venenos de la forma siguiente:
1.0 Venenos hemáticos, que actúan sobre los hematíes (venenos globulares) o,
más especialmente, sobre su componente esencial, la hemoglobina (venenos
hemoglobínicos).
2.0 Venenos leucocitarios, que inhiben más o menos profundamente los
glóbulos blancos en su función biológica de defensa del organismo.
3.0 Venenos plasmáticos, cuya acción nociva se ejerce sobre el plasma,
alterando sus propiedades fisicoquímicas o modificando su composición.
Acción de los tóxicos en la sangre
Published on Abril 25, 2008
in toxicología.
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