Investigación de los tóxicos
A. Tóxicos gaseosos o volátiles
El tratado de análisis de los gases de Berthelot sigue siendo básico en toda
experimentación toxicológica de gases y vapores tóxicos, pero desde hace un cuarto
de siglo se han realizado numerosos perfeccionamientos debido al desarrollo
considerable del estudio de los gases de guerra y de los gases industriales. Ya no es
sólo el óxido de carbono el que, pese a su importancia siempre considerable, debe
interesar al toxicólogo, sino también la fosfamina, la arsenamina, el oxicloruro de
carbono o el ácido cianhídrico. Los tóxicos gaseosos tienen otros usos además de la
destrucción de ratas o parásitos, y su empleo en la Primera Guerra Mundial provocó
notables investigaciones, tanto desde el punto de vista de su producción como de su
detección y medios de protección contra su acción nociva. Los toxicólogos se
adaptaron rápidamente a su cometido en todos los países; puede decirse que la
toxicología de los gases, que actualmente ha adquirido tanta importancia en el
campo industrial, ha sido creada, tanto en sus técnicas analíticas como en sus aplicaciones,
por los maestros de la química y la fisiología contemporáneas.
La detección de los gases agresivos en la atmósfera por medio de papeles reactivos
indicadores provocó la aparición de un gran número de aparatos de interés práctico
a veces relativo, pese a las cualidades que les atribuían sus inventores o vendedores.
Un hecho subsiste: ei modo de detección se hizo más sensible por el empleo de
métodos dinámicos y no estáticos; en vez de mantener en una atmósfera inmóvil un
papel reactivo cuyo contacto con el gas tóxico es muy reducido, se hace circular,
mediante dispositivos aspiradores simples y manejables (peras de caucho, bombas
análogas a las de bicicleta, etc.), un volumen gaseoso tan grande como se quiera
sobre el papel, cuyo viraje es así más rápido y sensible.
Se ha preconizado desde hace varios años una técnica muy general de
determinación del contenido de tóxicos gaseosos o volátiles en la industria; se basa
en la medición muy precisa del índice de refracción de la mezcla gaseosa cuyos
componentes cualitativamente son conocidos. Empleando un instrumento muy
sensible, el interferómetro de Hirtz, H. Leroux y sus discípulos proporcionaron con
gran precisión interesantes resultados en el caso de numerosos gases. Como con
este aparato es posible observar el desplazamiento correspondiente a una división
del tambor del interferómetro, lo que representa una variación mínima del índice de
refracción, es posible, basándose en experiencias patrón, detectar gases o vapores
en las diluciones siguientes:
Sensibilidad del método interferométrico
de determinación de gases
Gas Dilución Gas Dilución
Oxido de carbono
Anhídrido carbónico
Cloroformo
1/488
1/1836
1/13354
Sulfuro de carbono
Benceno
Tetracloruro de carbono
1/13790
1/16430
1/17163
Es, pues, un método perfecto, cuyo empleo es excelente para el examen de la
atmósfera de una mina o de un taller, pero que encuentra también empleo en el
análisis dc los gases de la respiración (metabolismo basal).
Si se quieren separar productos gaseosos o volátiles, va muy bien la técnica puesta
a punto por Lebean y Damiens, que emplean el frío para fraccionar los
componentes de las mezclas complejas mediante el uso cuidadoso de una gama
apropiada de líquidos refrigerantes [cloruro de metilo: —23 ºC; acetona carbónica:
79 ºC; aire líquido: -193 ºC, etc.]; combinan su uso con el de reactivos químicos específicos
de determinadas clases de hidrocarburos, así como la clásica eudiometría.
Así han proseguido sus estudios sobre mezclas gaseosas procedentes de la
pirogenación de los combustibles. El método es muy general: se aplica a mezclas
(le los gases mas diversos y asegura la separación de los productos condensables
que pueden existir en una atmósfera tóxica.
La técnica analítica ha hecho grandes progresos en estos últimos años, gracias a la
cromatografía en fase gaseosa, que permite la separación de elementos existentes
incluso al estado de trazas en las mezclas gaseosas. Se comprenden los servicios
que la aplicación de la cromatografía en fase gaseosa puede rendir a la toxicología.
Hay un hecho reciente en el que el análisis de gases o vapores ha tomado gran
interés: la detección del estado de embriaguez de los conductores de automóvil
mediante la valoración del alcohol en el aire espirado. Se ha demostrado que 2
litros de aire espirado contienen el alcohol correspondiente a 1 cm3 de sangre; así, la
determinación del alcohol contenido en el aire espirado informará sobre el grado de
impregnación etílica del inculpado. Como sea que el alcohol etílico se oxida a
anhídrido carbónico y agua al pasarlo, en determinadas condiciones, a través de una
solución sulfopermangánica, la valoración del alcohol se transforma en una
valoración de anhídrido carbónico, teniendo en cuenta las correcciones
correspondientes al contenido medio de dicho gas en el aire espirado normal.
Este método lo usan los servicios de policía de tráfico de algunos países y
probablemente sustituirá a la valoración del alcohol en la sangre o en la saliva,
líquidos que pueden presentar dificultades en la toma de muestra. No puede negarse
el interés de esta determinación, que contribuirá a establecer el grado de
responsabilidad de sin inculpado. Es de desear que este elemento de diagnóstico
médico-legal, que ha sido objeto de importantes trabajos, no sea negligido por la
justicia de ningún país.










