Venenos modificadores de la resistencia globular. Venenos hemolíticos. —
Diversos tóxicos industriales pueden modificar la resistencia globular de los
hematíes y provocar la hemólisis. Es el caso de la arsenamína.
El primer síntoma que señala la hemólisis de los glóbulos es la hemo-globinuria,
que aparece de 4 a 6 horas después del inicio de la intoxicación.
Accidentes idénticos se deben a diversas arsinas volátiles cuya acción hemolítica es
del mismo orden; la enfermedad de Haff es el tipo clásico de tales intoxicaciones.
Esta enfermedad se observó por primera vez en 1924 entre los pescadores de
Frisches Haff, golfo de la entonces Prusia Oriental próximo a Kcenigsberg. Se
caracterizaba por una hemo-globinuria de un tipo especial. Al final de la noche y a
primeras horas del día, cuando la bruma de la superficie del mar todavía no se había
disipado, los pescadores sentían malestar, dolores musculares y trastornos nerviosos
que les impedían cualquier movimiento. A la retención de orina inicial sucedía una
emisión penosa de una arma parda hemo-globínica e ictérica, así como albuminosa,
durante varias semanas.
Se observó que los pescadores afectados no lo eran siempre en la misma parte del
golfo, sino que la zona malsana variaba con la dirección del viento. Se pensó que
un producto volátil emanado del propio golfo podía provocar esta enfermedad.
La descripción de los síntomas indicó que se trataba de trastornos consecutivos a
una acción hemolítica más o menos notable; su gravedad era mínima, ya que de 450
pescadores afectados en 1924 sólo murieron 6.
Lewin dirigió una encuesta; después de un cuidadoso estudio etiológico se
reconoció que las aguas incriminadas estaban contaminadas por residuos
arsenicales procedentes de una fábrica de celulosa que empleaba en sus
fabricaciones ácido sulfúrico obtenido con piritas españolas, cuyo contenido en
arsénico alcanzaba el 0,3 %. Las aguas residuales de estas fábricas contenían 28 mg
de arsénico por 1.000, lo que representaba 56 kg de arsénico diarios.
En 1916, la construcción de un dique en el golfo tuvo por resultado estancar más el
agua contaminada por las alcantarillas de Kcenigsberg y retrasar su dilución en el
agua del mar.
En este medio adecuado para acciones fermentativas, se demostró fácilmente la
formación de arsinas; Kolkwitz aisló mohos arsenófilos que, sobre todo en un
medio con cloruro sódico, transformaban el anhídrido arsenioso en etilarsina, capaz
de mantenerse en suspensión en las brumas.
El empleo de piritas noruegas sin arsénico y el establecimiento de un paso que
permitiera un gran aporte de agua al golfo, hizo posible eliminar los accidentes.
La descripción de esta intoxicación generalizada demuestra la posibilidad de una
alteración sanguínea muy grave a consecuencia de la inhalación de derivados
arsenicales volátiles.










